Miraba desde lejos, presentía su aroma… creía que estaba cerca y entonces comenzaba la puesta, empezaba a colocarse el disfraz poco a poco, empezando con las partes fáciles, relajándose, miraba a un infinito propio y se olvidaba de quien era, empezaba a ser quien quería que fuera, poco a poco se transformaba. Engañaba a cualquiera, incluso se llenaba con una falsa luz hecha de obscuridad y desprecio.
La sonrisa, un trabajo difícil, si no estaba a la primera era señal de que seria mejor permanecer en un estado de quietud perfecto, que no se confundiera con enfermedad ni antipatía. Era como si creara un mundo nuevo, donde todo fuera como debería, y entonces se acercaba mas y se internaba mas, hasta vivir ahí unos momentos, algunas veces pasaba tanto tiempo en ese mundo impropio que llegaba a creer que era suyo, fantaseaba con el, y ojala fuese verdad, anheló, lo anheló, lo anheló como nada sabiendo que era inalcanzable, que su cercanía a el solo demostraba la completa incomprensión que tenia hacia el.
Aprendía un lenguaje diferente, con las palabras debidas y sus sueños cambiaban, siempre tenían el mismo fondo, pero en diferentes contextos y realidades, algunas veces su inutilidad no llegaba a ser cubierta y una parte de si quedaba al exterior, como si un extraño invierno entrara por una rendija que se olvido cerrar, y congelaba todo, eran esos momentos en los que todo se frustraba las mantas que cubrían todo caían y se desmantelaba la puesta como una clausura sin previo aviso, en esos momentos solo le quedaba su falsa sonrisa de incomprensión y de perdón.
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